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Tratamiento del Sistema Inmune

 

El sistema inmunológico es el encargado de defender al cuerpo de las enfermedades, por lo tanto, si se preserva el buen funcionamiento de este, es posible gozar de buena salud.

 

¿Usted cómo cuida la salud de su sistema inmune? ¿Se alimenta de forma saludable y practica ejercicio regularmente? Estas son dos de las mejores formas de mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico, sin embargo, en ocasiones las personas reportan necesitar ayuda para fortalecer su salud.

 

La forma más saludable y segura de apoyar el buen desempeño del sistema inmune, es utilizando remedios elaborados bajo los conceptos de la medicina natural.

 

Nuestro tratamiento natural para fortalecer el sistema inmunológico está conformado por suplementos cuyos ingredientes herbales lo pueden ayudar a mejorar la respuesta del cuerpo frente a infecciones, alergias, asma, problemas autoinmunes y virus como el HIV, y a incrementar sus defensas sin padecer efectos secundarios.

 

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Precauciones Generales:

 

Si está embarazada, atravesando un período de lactancia o tomando cualquier tipo de medicamento, se recomienda que consulte a su médico antes de comenzar a utilizar este producto.

 

No se recomienda el uso de este suplemento a personas menores de 18 años. Manténgase fuera del alcance de los niños.

 

Se aconseja descontinuar su uso y consultar a su doctor en caso de observar cualquier tipo de reacción adversa.

 

No use este producto si es alérgico al iodo, usa anticoagulantes o si tiene una cirugía programada.

SISTEMA INMUNOLÓGICO

 

¿Qué es el sistema inmunológico?

 

El sistema inmunológico es el conjunto de células, tejidos y órganos que trabajan juntos para defender al cuerpo de los ataques de cuerpos extraños como bacterias, virus, parásitos y hongos.

 

La clave de un sistema inmunológico saludable es la capacidad para distinguir entre las células del propio cuerpo y las células extrañas.  El sistema inmunológico normalmente reconoce a las células propias y cuando encuentra células extrañas rápidamente lanza un ataque contra ellas y produce anticuerpos (los anticuerpos son  proteínas especificas producidas por el sistema inmunológico al detectar a los antígenos) para combatirlos.

 

Todos los cuerpos extraños que desencadenan la respuesta inmunológica se denominan antígenos. Un antígeno puede ser un virus,  una molécula, células o tejidos de otras personas (con excepción de un gemelo idéntico). Los implantes actúan como antígenos extraños y por eso pueden ser rechazados.

 

Cuando el sistema inmunológico está alterado y no reconoce como propias a las células del cuerpo, comienza a atacarlas y destruye lo que daña al tejido involucrado. Esto se conoce como enfermedad autoinmune y tal es el caso de la diabetes tipo 1 y la artritis reumatoide, entre otras.

 

En el caso de las alergias, el sistema inmune responde a una sustancia extraña, aparentemente inofensiva, y la reconoce como un alérgeno, desencadenando una respuesta inmunológica.

 

¿Cómo está formado el sistema inmunológico?

 

El sistema inmunológico está formado por un conjunto de órganos distribuidos en todo el cuerpo y denominados órganos linfoides por su relación con los linfocitos (un tipo de células de los glóbulos blancos sanguíneos).

 

Está formado por:

 

La médula ósea: es el tejido adiposo suave que se encuentra en el centro de los huesos, es la fuente última de todas las células sanguíneas, incluyendo los linfocitos

El timo: es un órgano linfoide que se encuentra detrás del esternón

Los linfocitos T o células T: son producidas en la médula ósea y maduran en el timo (por eso se llaman linfocitos T), para luego migrar a otros tejidos

Los linfocitos B  o células B: se activan y maduran en las células plasmáticas, producen y liberan anticuerpos

Los ganglios linfáticos: se encuentran en muchas partes del cuerpo, son los tejidos linfoides que contienen numerosas estructuras especializadas.  Dentro de los ganglios linfáticos se puede encontrar:

Las células T, distribuidas en la para-corteza de los ganglios

Las células B, se encuentran en los centros germinales de los ganglios

Las células plasmáticas, se ubican en la médula de los ganglios linfáticos

Los vasos linfáticos: se asemejan al sistema de venas y arterias, transportan linfa, un líquido transparente que baña los tejidos del cuerpo. Las células y los fluidos se intercambian entre la sangre y los vasos linfáticos, lo que permite al sistema linfático controlar los microbios invasores. Los ganglios linfáticos se entrelazan a lo largo de los vasos linfáticos y se agrupan en el cuello, las axilas, el abdomen y la ingle. Cada nódulo o ganglio linfático contiene compartimientos especializados donde se congregan las células inmunes y se pueden encontrar antígenos

Los vasos sanguíneos: son las arterias, las venas y los capilares a través de los cuales fluye la sangre. Los linfocitos pueden viajar por todo el cuerpo mediante los vasos sanguíneos y el sistema de vasos linfáticos. Las células del sistema inmune y los antígenos extraños entran en los ganglios linfáticos a través de los vasos linfáticos de entrada. Todos los linfocitos salen de los  ganglios linfáticos mediante los vasos linfáticos de salida.  Al pasar al torrente sanguíneo, los linfocitos son transportados hacia los tejidos del cuerpo, dado que los linfocitos necesitan estar por todas partes para detectar a los antígenos extraños y para terminar de nuevo en el sistema linfático con el objetivo de comenzar el ciclo otra vez

El bazo: es un órgano ubicado en la parte superior izquierda del abdomen y del tamaño de un puño. El bazo contiene compartimientos especializados donde las células inmunes se reúnen y trabajan. El bazo actúa como un punto de encuentro entre las defensas inmunológicas  y los antígenos

Otros grupos de tejido linfoide: se encuentran en muchas partes del cuerpo, especialmente en los revestimientos del tracto digestivo, las vías respiratorias y los pulmones. Incluyen las amígdalas (dos masas ovales ubicadas en la parte posterior de la garganta), las adenoides (dos glándulas situadas en la parte posterior de las fosas nasales), las placas de Peyer (tejido linfoide ubicado en el intestino delgado) y el apéndice (un tubo pequeño que se conecta al intestino grueso)

¿Cuáles son las células y los productos del sistema inmunológico?

 

El sistema inmunológico cuenta con muchas células, algunas están destinadas a atacar los antígenos directamente y otras células intentan combatirlos de forma más específica. Para cumplir sus funciones estas células trabajan en conjunto mediante diferentes mecanismos: pueden comunicarse por contacto directo o reaccionando entre ellas por medio de mensajeros químicos.

Las células del sistema inmune comienzan como células madre inmaduras en la médula ósea y responden a diferentes citoquinas y otras señales químicas para diferenciarse de los distintos tipos de células inmunes.

 

Tipos de células del sistema inmunológico:

 

Los linfocitos:

Linfocitos  B

Linfocitos T

Los fagocitos

Neutrófilos o polimorfonucleares

Monocitos: luego se convierten en macrófagos

Las células de sistema inmunológico también cuentan con:

 

Receptores celulares

Citoquinas

Sistema de complemento

¿Qué es el Sistema de Somplemento?

 

El sistema de complemento está formado por  18 proteínas que funcionan de manera ordenada y coordinada para ayudar en la defensa contra infecciones. Algunas de estas proteínas son producidas por el hígado y otras son producidas por ciertos fagocitos y macrófagos. Su función principal es facilitar la ingestión de los microorganismos por las células fagocíticas.

Cuando un antígeno logra atravesar las barreras físicas del organismo por primera vez, las células inmunes lo reconocen (ya que sus receptores logran reconocer los componentes o partes de los microorganismos o de las células que estén dañadas) y envían señales a otras células del sistema inmune para que respondan enviando un ejército de células para controlar los antígenos. Luego de controlar los agentes extraños, las células inmunológicas se desvanecen, pero dejan una memoria inmunológica especifica por lo que las células reaccionarán de forma inmediata en caso de que el mismo antígeno vuelva a entrar en el organismo.

 

¿Cómo se forman los linfocitos?

 

Los linfocitos se originan en las células madres de la medula ósea. Cuando los linfocitos inician su formación pueden:

 

Seguir  madurando en la médula ósea y convertirse en células  B o linfocitos B

Terminar el proceso de maduración en el timo y convertirse en células T o linfocitos T

Las células B y T son los dos grupos principales de linfocitos que reconocen y atacan a los microorganismos infecciosos.

 

Una vez maduros, algunos linfocitos habitan los órganos linfoides, mientras que otros viajan alrededor del cuerpo a través de los vasos linfáticos y el torrente sanguíneo.

 

Los linfocitos representan entre el 20% y 30% de los glóbulos blancos o leucocitos sanguíneos.

 

Los linfocitos intervienen en la respuesta inmune dando:

 

Especificidad

Variedad (diversidad)

Memoria inmunológica

Reconocimiento de lo propio y lo ajeno

¿Qué hacen los linfocitos B?

 

Los linfocitos B son los encargados de producir y secretar sustancias llamadas anticuerpos  (también llamados inmunoglobulinas) para combatir los antígenos o sustancias extrañas que circulan en la sangre.

 

Los linfocitos B crean inmunoglobulinas (Ig) específicas para cada antígeno. Las Ig son formas solubles, son un grupo de glucoproteínas que se producen tras la estimulación de un linfocito B y su posterior transformación en célula plasmática.

 

Las inmunoglobulinas se valen de distintos  mecanismos para atacar a los antígenos:

 

Neutralización y aglutinación de los antígenos

Opsonización de microorganismos

Activación del sistema del complemento

Citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos

Protección de mucosas

Activación de mastocitos y células cebadas

Características de la estructura de las inmunoglobulinas

 

Las Ig son glucoproteínas formadas básicamente por cuatro cadenas polipeptídicas idénticas:

 

Dos cadenas pesadas idénticas o cadenas H (heavy)

Dos cadenas ligeras idénticas o cadenas L (light)

Cada una de las cadenas consta de dos regiones:

 

Región variable: es donde se une al antígeno. Es la responsable de la especificidad de la Ig y en ella se aprecian 2 zonas:

Hipervariables (regiones determinantes de complementariedad  o CDR) CDR1, CDR2 y CDR3: son  el sitio de unión con el antígeno

Variable o de armazón: CDR que no presentan tanta variabilidad

Región constante: es la responsable de las funciones biológicas de la Ig. Se aprecian 5 isotipos de cadenas pesadas, que forman las distintas Ig (IgM, IgG, IgA, IgD e IgE) y dos tipos de cadenas ligeras (κ, λ)

Se pueden descomponer en 2 fragmentos:

 

Fragmento Fab: donde está  la especificidad

Fragmento Fc: donde se distinguen las funciones o distintas Ig

Inmunoglobulina G o IgG: es la principal Ig del suero, responsable de la respuesta inmunológica secundaria (generalmente confiere inmunidad  a la persona, por lo que no se desarrollará la enfermedad al exponerse nuevamente al patógeno que la generó inicialmente). Interviene en la aglutinación, precipitación, neutralización del antígeno, activa el complemento y por ello funciona de manera eficiente contra  los microbios agilizando su absorción por las células del sistema inmunológico. La IgG cruza la placenta y pasa de la madre al hijo mediante la lactancia

Inmunoglobulinas A (IgA): se concentran en los fluidos corporales de las lágrimas, la saliva y las secreciones del tracto respiratorio y digestivo. Protegen las entradas del cuerpo; la Ig A no activa el complemento, ni aglutina, ni precipita, pero si participa en la neutralización ya que evita adherencia a superficies

Inmunoglobulinas M (IgM): son las Ig que se producen inmediatamente después de una exposición a la enfermedad, por lo que es la principal Ig de la respuesta inmune. Esta se vale de la aglutinación, precipitación, neutralización, activa al complemento e interviene en la opsonización

Inmunoglobulinas E (IgE): su trabajo probablemente es natural, protege contra las infecciones parasitarias y es responsable de los síntomas de las alergias. Esto lo hace porque se vale de la neutralización (parásitos macroscópicos), es reconocida por los mastocitos, los basófilos, los eosinófilos y las células de Langerhans, e induce la liberación de aminas vasodilatadoras (lo que conduce a los síntomas de la alergia)

Inmunoglobulinas D (IgD): se adhieren a las células B y desempeñan un papel clave en la iniciación temprana de respuestas de las células B. Sus propiedades y funciones no están esclarecidas

 

¿Qué hacen los linfocitos T?

 

A diferencia de las células B, las células T no reconocen a los antígenos. Los linfocitos T tienen en su superficie receptores que reconocen los fragmentos de antígenos que están sobre las células infectadas o cancerosas.

 

Las células T contribuyen con las defensas inmunes de dos maneras principales:

 

En algunas respuestas inmunes directas

Atacando directamente a las células infectadas o cancerosas

Existen varios tipos de linfocitos T:

 

Las células T de ayuda (Linfocitos Th): encargadas de coordinar la respuesta inmune mediante la comunicación con otras células por diferentes mecanismos:

Estimulación de los linfocitos B que se encuentren cerca  para que produzcan  anticuerpos

Llamado a los fagocitos para que fagociten a los antígenos

Activación de otras células T

Linfocitos T citotóxicas (CTL): estos atacan directamente a otras células que transportan determinadas moléculas extrañas o anormales en sus superficies. Son muy útiles para atacar a los virus, mientras crecen dentro de las células infectadas. CTL reconocen pequeños fragmentos de estos virus que se asoman desde la membrana celular y matan a la célula infectada

Todas las células del cuerpo tienen en su superficie proteínas propias que son reconocidas por los linfocitos T (estas proteínas forman el complejo mayor de histocompatibilidad MHC), esto hace posible que las células propias y sanas no sean atacadas. Los antígenos unidos al MHC de la célula, se llaman antígenos leucocitarios humanos o HLA

Las moléculas de MHC son necesarias para las respuestas de los  linfocitos T contra los antígenos.

Las moléculas de MCH son específicas para cada persona, por lo que al recibir un trasplante de otra persona, no serán reconocidas como propias las moléculas de MCH de las células del tejido trasplantado y las células T irán a destruirlo. Es por esto que se dificulta la búsqueda de los donantes, ya que deben tener los tejidos con moléculas MHC que coincidan.

 

Los linfocitos asesinos naturales (células NK): las células NK reconocen a las células que carecen de moléculas MHC. Así, las células NK tienen el potencial para atacar muchos tipos de células extrañas

Los linfocitos asesinos y los citotóxicos matan por contacto, ellos se unen a sus blancos y descargan sustancias químicas que los destruyen.

Las células T ayudan en los procesos normales del sistema inmune. Si los linfocitos T o NK no funcionan adecuadamente, sobrevienen enfermedades como:

 

Asma

Enfermedades autoinmunes (incluyendo diabetes tipo 1,  artritis reumatoide, lupus eritematoso,   etc.).

Cáncer

Resumen de cómo los linfocitos combaten las infecciones

 

Cada tipo de linfocito combate la infección de diferentes maneras.

 

Los infocitos B:

 

Producen anticuerpos específicos contra  antígenos específicos (microorganismos infecciosos específicos)

 

Los linfocitos T:

 

Matan  a los microorganismos infecciosos combatiendo las células del cuerpo que se ven afectadas

Liberan sustancias químicas llamadas linfoquininas, las cuales desencadenan una respuesta inmune para combatir el cáncer o los virus

Llaman a los fagocitos y a los linfocitos para matar a los microorganismos infecciosos

¿Qué son los fagocitos?

 

Los fagocitos son células especializadas del sistema inmunológico, cuya función primaria es deglutir y/o matar a los microorganismos. Se desarrollan a partir de células madre en la médula ósea y migran a todos los tejidos del cuerpo pero especialmente hacia la sangre, el bazo, el hígado, los nódulos linfáticos y los pulmones.

 

Tipos de fagocitos

 

Leucocitos polimorfonucleares (neutrófilos o granulocitos): se encuentran en la sangre y pueden migrar a los sitios de infección muy rápidamente

Macrófagos: son inicialmente los monocitos los que evolucionan a macrófagos,  sirven en distintas funciones críticas contra las infecciones. Cuando llegan al sitio de la infección, se comen al microorganismo invasor. La ingestión de los microorganismos es mucho más fácil cuanto están cubiertos de anticuerpos o complementos. Una vez que el fagocito se come al microorganismo, inicia una serie de reacciones químicas dentro de la célula, que resulta en la muerte del microorganismo

¿Qué es la inmunidad natural y adquirida?

 

Inmunidad natural: es la protección contra la infección a través de barreras naturales (piel, mucosas y sustancias protectoras del sistema digestivo y el sistema respiratorio y/o genitourinario). Es trasmitida mediante los anticuerpos maternos al hijo, ya sea por la placenta o la lactancia materna

 

Inmunidad adquirida: es la que produce la inmunidad frente a determinada enfermedad, involucra a la memoria inmunológica, es la que “recuerda” al microorganismo infeccioso de una exposición anterior (y evita la enfermedad si ese tipo de microorganismo invade nuevamente al cuerpo). En esto se basan la las vacunas o inmunizaciones

 

El grado y la duración de la inmunidad dependen de varios factores:

 

Del tipo y la cantidad de antígeno

De la puerta de entrada al organismo

¿Cómo funciona el sistema inmunológico?

 

Con la entrada del antígeno (Ag), se activa el sistema defensivo, los macrófagos reconocen al Ag como extraño y lo fagocitan (degluten), desencadenando una serie de reacciones dentro del macrófago hasta eliminarlo. A la vez, estos macrófagos muestran en su superficie las partes proteicas del Ag, facilitando que otros macrófagos reconozcan al antígeno y vayan al lugar de la infección para seguir atacándolo, pero también los linfocitos T (de ayuda) cuando identifican a los Ag, le avisan a los linfocitos T destructores y a los linfocitos B para que también ataquen (los primeros anticuerpos que producen los linfocitos B son las inmunoglobulinas M y luego las inmunoglobulinas G).

 

Las inmunoglobulinas son específicas para cada Ag (virus, bacteria, hongo, etc.) y pueden reconocer al Ag cuando entra nuevamente en el cuerpo, logrando que la reacción inmunológica sea mucho más rápida que la primera (memoria inmunológica).

 

Cuando llegan al sitio de la infección, los fagocitos se comen al microorganismo invasor. La ingestión de los microorganismos es mucho más fácil cuanto están cubiertos de anticuerpos, complementos o ambos. Una vez que el fagocito se come al microorganismo, inicia una serie de reacciones químicas dentro de la célula que resultan en la muerte de este.

Una vez controlado el proceso (alergia, infección, etc.), los linfocitos T supresores envían una señal a los macrófagos, los linfocitos B, los linfocitos T de ayuda y los destructores para frenar la respuesta inmunológica.

 

Entre las funciones del sistema inmunitario está la de reconocer a las células de su mismo organismo como propias, lo que comienza desde muy temprano (durante el desarrollo fetal). El sistema inmunológico distingue las células propias (tolerancia inmunológica) y para ello destruye los linfocitos T que las reconocen como extrañas. Cuando esto no funciona pueden aparecer las enfermedades autoinmunes.

 

¿Cómo se puede mejorar naturalmente el sistema inmunológico?

 

Buenos hábitos alimentarios que incluyan: aumentar el consumo de frutas, verduras, aceites vegetales, pescados, alimentos integrales, yogur. Disminuir el consumo de grasas saturadas, ya que se relacionan con la disminución de células claves del sistema inmunológico

 

Combatir el insomnio: dormir entre 8 y 10 horas al día. Esto puede potenciar el sistema inmunológico

 

Ejercicios: Caminar, al menos, 20 o 30 minutos por día

 

No fumar

 

Limitar el consumo de  alcohol y café

 

Consumir productos naturales:

 

Antioxiblend Pro, de poder antioxidante, ayuda a incrementar la producción de linfocitos y ayuda a reducir la cantidad de radicales libres que dañan los tejidos

Optimun Zinc puede favorecer la inmunidad natural, mejorar la cicatrización de las heridas y ayudar al sistema inmunitario a funcionar correctamente

Smart-Releaser Pro contiene aminoácidos que pueden estimular la síntesis de linfocitos

El estrés disminuye la respuesta inmunológica por lo que se recomienda el uso de Dr. Relax Pro, útil también para aliviar los problemas de insomnio

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